viernes, 28 de octubre de 2011

La firma y la personalidad

La firma es fundamental en el estudio de la personalidad. Al firmar plasmamos nuestro sentir más profundo, y aún aspectos inconscientes de nuestro ser. La firma es una auto-biografía abreviada, es como decir “así soy yo”. Es también cómo nos vemos a nosotros mismos y qué pensamos de nosotros. Por eso es que no podemos realizar un estudio acabado de la escritura sin contemplar este aspecto esencial de la misma.
 

Hay variables a tener en cuenta, que hacen a la cuestión, como por ejemplo si la firma es más grande o más pequeña que el texto, si tiene mayor o menor presión, si está a la derecha o a la izquierda, si tiene rúbrica o no, cómo es dicha rúbrica, y multitud de aspectos a considerar. Cada uno de ellos nos estará hablando de una persona diferente con características que la hacen única e irrepetible.

Las firmas pueden dividirse en dos grandes grupos: Firmas positivas y firmas negativas. Las firmas negativas nos hablan de personas cuya conflictiva es seria y les impide llevar una vida de equilibrio interno o de relaciones sanas. Algunos ejemplos de firmas negativas son los siguientes:


  • Firmas complicadas: Se realizan sin fluidez y en forma rebuscada. Corresponde a un sujeto a quien le falta claridad en sus ideas, o que se siente demasiado vulnerable, y permanece constantemente a la defensiva.
  • Firmas con superposiciones: Da cuenta de sentimientos de invasión, por ejemplo algún aspecto de la vida familiar puede interferir en el crecimiento o en desarrollo individual del sujeto. Dependerá de dónde se encuentre la superposición.
  • Firmas congestionadas, ennegrecidas, tachadas: Están asociadas a estados de angustia, depresión, insatisfacción interna.

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